El Blog del museo Picasso de Barcelona

El porqué y el cómo de la nueva presentación de Las Meninas

El regreso de las Meninas al museo, después de estar cedidas en préstamo temporal para las exposiciones «Picasso et les maitres», celebrada en el Grand Palais de París, y «Picasso. Challenging the past» celebrada en la National Gallery de Londres, más la importante donación de un dibujo preliminar de la serie, ha motivado una nueva presentación de la serie de variaciones sobre la obra de Velázquez que Picasso realizó entre agosto y diciembre de 1957.

Nuestra intención ha sido respetar la voluntad del artista y mostrar fielmente su proceso creativo. Según manifestó su amigo y biógrafo Roland Penrose (Penrose, Roland, Picasso. Su vida y su obra, Barcelona, Editorial Argos Vergara, 1981, p. 411), Picasso expresó su deseo de que toda la serie permaneciese unida y decidió no vender ninguna de las 58 pinturas que la integran. Para salvaguardar esta unidad las donó a nuestro museo en 1986. Por otro lado, el artista dejó constancia de su ritmo de trabajo ql fechar todos los lienzos en el reverso, señalando incluso el orden de ejecución de aquellas obras realizadas en una misma jornada.

Con tales premisas, el objetivo era exponer el conjunto íntegramente en un mismo espacio y mantener el orden cronológico de ejecución. Desgraciadamente, la estructura arquitectónica del museo ha impedido llevar a cabo la presentación idónea. A fin de mostrar juntas 45 interpretaciones de la obra velazqueña, nos hemos visto obligados a exponer en otra sala los 9 cuadros sobre los habitantes del palomar contiguo al estudio del pintor, tres paisajes de la bahía de Cannes y el retrato de Jacqueline, que también forman parte de la serie.

Si bien Los Pichones forman un subgrupo homogéneo, a simple vista ajeno a la serie, un análisis detallado de su composición indica su importancia en el devenir del proceso. El diálogo entre las 9 pinturas dedicadas al palomar y las 45 interpretaciones del cuadro de Las Meninas es fluido y enriquecedor para ambas partes: la estructura geométrica del palomar se incorpora a algunas versiones de la estancia principesca (MPB70463 y MPB70465), mientras que la figura del aposentador de palacio, José Nieto, se transfigura en la solitaria paloma negra que destaca entre sus congéneres blancas; así mismo, la realización de Los Pichones entre las dos últimas versiones de la Infanta Margarita María, en solitario, supone un descanso que otorga al artista nuevos bríos y mayor frescura para continuar su exhaustivo análisis de los personajes y del escenario y de la luz de la obra inspiradora de la suite.

El corpus central de la serie, es decir, las 45 versiones picassianas del cuadro del pintor sevillano y el dibujo preliminar, en el que Picasso condensa sus intenciones y resuelve los complejos problemas de disposición y estructura del conjunto, ha sido presentado de forma cronológica, exceptuando las obras arriba mencionadas. Este display cronológico no obedece tanto a una rigidez historicista como a la voluntad de mostrar el ritmo de trabajo del creador. Así vemos que las dos primeras obras, el dibujo y el conjunto nº1 (MPB70433) son las más completas y que el desarrollo y estudio de los personajes fue posterior, contraviniendo el más frecuente proceso de estudiar las partes para concluir con el todo. Las diversas versiones de los personajes, en solitario o en grupo y las representaciones de conjunto no son, pues, estudios preparatorios, si no que, independientemente de sus dimensiones o simplicidad, adquieren la misma importancia que el cuadro mayor. También ayuda a percibir la progresiva introducción del color, al mismo tiempo que se simplifica la forma. Tras el paréntesis de Los Pichones, regresa la complejidad compositiva que ahora se satura de alegres modulaciones cromáticas. La agrupación de los personajes (Infanta Margarita María, las meninas María Agustina Sarmiento e Isabel Velasco, el bufón de palacio Nicolasito Portusato) contribuye a una observación más particularizada de los detalles que cautivaron a Picasso, como en el caso de Nicolasito Portusato, cuya postura sugirió al artista la introducción de un piano (MPB70472).

La actual ubicación del Retrato de Jacqueline, que es, a la vez, una paráfrasis del reflejo de los Reyes en el espejo y un homenaje a la esposa del artista, supone el broche final de la serie y el nexo de unión con el conjunto de cerámicas donadas al museo por la propia Jacqueline Picasso.

Malén Gual,
Conservadora del Museu Picasso

¿Qué te parece la nueva presentación? ¿Sugerirías algún cambio?

¿Recomendarías a tus amistades que vengan a verla?

0 Comentarios
  • olga
    julio 7, 2009

    fantàstic!!!

  • admin
    julio 8, 2009

    Gràcies pel comentari Olga. La setmana que ve publicarem un post sobre la campanya de promoció de l’exposició Kees Van Dongen que segur que serà del teu interès.

  • José R.
    julio 10, 2009

    Gran trabajo el del Museo Picasso, no impota repetir visita en cada temporal. Y las Meninas la estrella; lastima del color de la pared, que no resalta tan fantastico legado. Feliidades

  • admin
    julio 10, 2009

    Esperamos verte pronto por el Museu José, pero no esperes a otro temporal para visitarnos! 😉

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Captcha: *