Impactos emocionales en la obra picassiana

Es necesario romper los estereotipos que han dominado los estudios picassianos hasta este momento y abrir una ventana hacia nuevas visiones que tengan en cuenta la perspectiva de género en las nuevas investigaciones sobre la relación de Picasso con sus mujeres y modelos. Ese fue el tema que centró la tercera sesión del Doctorado Picasso, Lecturas ginocéntricas de la obra de Picasso, que se celebró el pasado 2 de diciembre, en la que se puso sobre la mesa la necesidad de introducir nuevas miradas y ópticas diferentes a la hora de estudiar la obra de Picasso.

Doctorat Picasso 2021-2022

Y para ello, la sesión, bajo el título Impactos emocionales en la obra picassiana, contó con dos ponentes, reconocidas expertas en la obra del artista: Brigitte Léal y Victoria Combalía. Brigitte Léal, directora adjunta y responsable de colecciones del Musée national d’art moderne – Centre Georges Pompidou de París, será la comisaria de la exposición sobre el marchante Daniel-Henry Kahnweiler que se podrá ver en el Museu a finales de 2022, el primer gran acontecimiento en el marco de la conmemoración del 50.º aniversario de la muerte de Picasso que se celebrará en 2023. Profesora y crítica de arte, Victoria Combalía, es también autora de varios libros sobre Picasso y de una biografía definitiva de la fotógrafa y pintora Dora Maar, amante y modelo de Picasso, que se ha publicado en castellano y francés. Combalía, que se ha dedicado también a recuperar y a descubrir a mujeres artistas a lo largo de su trayectoria, prepara asimismo una exposición en el Museu en torno a la artista Carmen Calvo para 2023.

En su intervención, Brigitte Léal repasó algunas de las aportaciones recientes en los estudios sobre las mujeres de Picasso que han ofrecido una perspectiva diferente a esta temática alejándose de los estereotipos sobre el artista y sus modelos, a la vez que abandonan la idea tradicional de la modelo como mujer-objeto y musa pasiva. Un ejemplo de ello es la nueva visión que aportó sobre Marie-Thérèse Walter la exposición de la galería Gagosian de Nueva York, Picasso y Marie-Thérèse. L’amour fou (2011). Gracias a la nueva documentación de los archivos conservados por Maya Picasso —hija del pintor y de Marie-Thérèse— se ha transformado la identificación habitual que se hace sobre Marie-Thérèse Walter como la de «una chica joven pasiva, sumisa y bajo la seducción de Picasso» para descubrir que en realidad era «una mujer independiente, autónoma y deportiva».

La otra mujer y modelo de Picasso, de quien también se ha cambiado la percepción recientemente, es Olga Khokhlova, primera esposa legal del pintor, de quien los autores picassianos remarcan de forma habitual su «frivolidad, melancolía, superficialidad y encarnación de regreso del orden en la obra del pintor». En la exposición sobre Olga, que tuvo lugar en 2017 en diversos museos, y que incluía la correspondencia que mantuvo con su familia, hallada en un baúl de su propiedad, se hace evidente que «la principal causa de su melancolía era el sufrimiento por los parientes que fueron víctima de la Revolución rusa y la posterior guerra civil. Sin embargo, a pesar de ello, en las cartas se muestra como una mujer fuerte que llegaría a ser una mujer comprometida con los refugiados y que ayudó a poner en marcha escuelas cerradas o destruidas durante la guerra; todo ello dista mucho de la imagen de boba que se suele dar de ella».

Asimismo, este otoño se ha celebrado en dos espacios de París una exposición que ha descubierto la faceta de fotógrafa de Jacqueline Picasso, la última esposa del pintor: «A Jacqueline se la ve también meramente como la joven a lado del viejo pintor, cuando resulta que era una mujer muy lista y preparada». Para Brigitte Léal, estas nuevas miradas «recuperan la dignidad de esas mujeres, sin que ello quite mérito a la extraordinaria representación que Picasso dio de ellas; en la actualidad ya no se podrá hablar más de estas mujeres como si se tratase de meros objetos».

Jacqueline

Victoria Combalía centró su intervención en la figura de Dora Maar, que conoció a Picasso en 1936 cuando ella ya era una fotógrafa reconocida, remarcando los momentos en los que se produjeron retroalimentaciones creativas entre la pareja. Presentó algunas de las fotografías que Maar le hizo a Picasso, tanto los retratos como las fotos de Picasso en pleno proceso de trabajo, como las célebres imágenes que documentan la realización del Guernica, pero también algunas de las fotos que el pintor le hizo a ella. La colaboración artística más directa entre Maar y Picasso son unos clichés-verre (1936-37), realizados en el estudio de la fotógrafa. Ella explicó a Combalía en 1994 que le mostró la técnica a Picasso y que él grabó las placas de vidrio con un punzón, con un resultado muy parecido a un rayograma.

Dora Maar

 

Es cierto que Dora Maar comienza a pintar durante su relación con Picasso y lo hace ya de entrada copiando directamente y con gran fidelidad una obra del pintor como es La mujer que llora (1937): «Pero no lo hace porque él se lo dice sino porque para ella es una manera de aprender. En una carta que escribe a su padre, Dora explica que está cansada de la fotografía y que por eso ha empezado a pintar». A pesar de que en sus inicios el estilo de Maar está influenciado por Picasso, incluso después de que él la abandone de forma traumática dejándola «bruscamente y con un gran silencio», terminó por encontrar un estilo propio; primero con paisajes dramáticos en los años cincuenta y más tarde con abstracciones geométricas.

Dona que plora

Para Combalía, Dora Maar era «calidoscópica». «Del mismo modo que Marie-Thérèse no era tan pasiva ni Olga tan retrógrada, Dora siempre ha sido considerada una víctima, como la mujer que llora. En la actualidad existe un nuevo cliché por parte del feminismo más agitado, que la ve casi como un paradigma del feminismo, como una mujer fuerte; aunque pienso que exageran, dado que de hecho luchaba para no suicidarse al encontrarse desesperada».También resulta muy significativo que, a pesar de mostrar un gran respeto por la obra de Picasso, en su conversación, cuando Dora Maar ya contaba con 87 años le comentase a Combalía: «Los hombres son grandes robadores de ideas».

Durante la sesión también se constató que el mismo Picasso es sujeto de los clichés que se le atribuyen: «el de genio, el de Pigmalión, el de semidiós, per ejemplo, extendidos a través de biografías y libros escritos por hombres —muchos de ellos amigos de Picasso—; unos tópicos que deberían revisarse. De la misma manera que debería hacerse con el estereotipo de modelo-musa, según Brigitte Léal, «es una visión de otro tiempo y ya ha desaparecido tanto del punto de vista artístico como sociológico». «Solo se conserva en la moda y en el cine », añadió Combalía. Jèssica Jaques, codirectora del doctorado, aseguró que precisamente la función de este doctorado es ofrecer una alternativa ginocéntrica a los estudios picassianos que ayude a los nuevos investigadores.

Doctorado Picasso: «Impactos emocionales en la obra picassiana»

 

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