El Blog del museo Picasso de Barcelona

La celebración del dibujo

Se puede dibujar en el suelo con arena aprovechando el supuesto azar que nos brinda un péndulo o bien podemos dibujar con tinta invisible sin llegar a ver el dibujo final. No hay límites a la hora de ejercer el gesto humano, tan primigenio, de dibujar. Por esa razón, niños y niñas no muestran prejuicios ni vergüenza ante el dibujo. Este es el espíritu del festival Barcelona Dibuixa —en pasadas ediciones, Big Draw—, la gran fiesta del dibujo que se extiende por toda la ciudad, y que el domingo día 20 de octubre reunió a amantes del dibujo de todas las edades en los talleres que organizan los museos, fundaciones, instituciones culturales y centro cívicos.

Barcelona Dibuixa 2019Barcelona Dibuixa 2019

En el Museu Picasso —institución que en 2010 impulsó por primera vez esta fiesta— se concentraron un gran número de los talleres del festival. Un público mayormente familiar participó en la fiesta. A ninguno de los presentes le importó mucho hacer cola para acceder a los talleres y tomar parte en acciones efímeras como la que proponía Juan Escudero en la sala de actos del Museu. Escudero llenó el lugar de péndulos que a través de unos embudos dejaban escapar arena negra. Cada uno de los péndulos «dibujaba» formas diferentes —las llamadas figuras de Lissajous que resultan del movimiento del péndulo— que los participantes transformaban a su gusto añadiendo más arena a las figuras o bien moviendo la forma con sus pies o manos.

Taller “Acció pendular” de Juan Escudero al Museu Picasso. Barcelona Dibuixa 2019Barcelona Dibuixa 2019

A pocos metros de allí, en su taller, la artista Alicia Framis nos presentaba una propuesta singular: dibujar lo importante de la vida, lo «que no se ve», pero a ciegas, con tinta invisible. La sala Mauri, cubierta de papel, se llenó de dibujos que solo se podían ver al encender la luz ultravioleta. Surgieron muchos símbolos de la paz y corazones a manta, aunque también muchas escenas con platillos volantes y alienígenas.

Alicia Framis. Dibuixa el que no veus Barcelona Dibuixa 2019

La menorquina Núria Marquès, en cambio, planteaba preguntas, basadas en temas fundamentales de la obra de Picasso y en las conversaciones del artista con el fotógrafo Brassai, a las que los participantes debían responder con un dibujo. «¿Cuál es tu comida favorita?»; «¿Qué sientes cuando te bañas en el mar?»; «¿Cuál es tu animal preferido?»… Mayores y pequeños respondieron con dibujos de tinta azul que pronto recubrieron una de las paredes del Patio Finestres.

Barcelona Dibuixa 2019Barcelona Dibuixa 2019

Muy cerca, en silencio absoluto y ante un público mayormente adulto, una pantalla en blanco proyectaba, a intervalos de dos minutos, siete palabras de elementos que pueden muy bien formar parte de una pintura picassiana: el camino; el sonido de una campana; la casa; mujer, criatura; un caballo comiéndose la hierba… Y de ese paisaje de palabras del taller de Alícia Casadesús surgieron dibujos de lo más dispares, incluso algunos de hipotéticamente abstractos.

En su taller en el Patio Noguera, Lola Lasurt unió el dibujo con el cine, en un «friso histórico, a manera de guión ilustrado a partir de fotogramas de películas relacionadas con Picasso y con varias fotografías del rodaje del filme, dirigido por el mismo pintor, La muerte de Charlotte Corday, rodado en 1950 aunque nunca se llegó a editar y ha permanecido inédito. Los participantes reinterpretaban las fotografías en forma de plano cinematográfico, de manera que al final de la jornada se creó un friso, y surgió a su vez un nuevo relato visual.

Lola Lasurt. Barcelona DibuixaBarcelona Dibuixa 2019

Muy cerca, Xavier Garriga y Oriol Vilapuig pedían a adultos, niños y niñas que dibujasen en un plato de cartón y con tinta azul el momento en el que sus padres se conocieron. Estos «relatos fundacionales» de las familias eran muy diversos y toda una celebración del amor. Si el taller de Garriga y Vilapuig apelaba a la identidad familiar, los talleres de Pablo Ientile y Jordi Duró se ocupaban de la identidad individual. Cada día utilizamos los llamados emojis, ¿pero cómo dibujaríamos un emoji que fuera muy nuestro para expresar aquello que sentimos? Eso es lo que Ientile pidió a los participantes de su taller, mientras que Jordi Duró les propuso dibujar máscaras —que tanto gustaban a Picasso— como forma de expresión y de transformación.

Barcelona dibuixa 2019Barcelona Dibuixa 2019

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