El Blog del museo Picasso de Barcelona

Rosa Amorós: «La inspiración de Picasso es la vida»

Rosa Amorós, Barcelona 1945, artista que ha centrado la mayor parte de su trabajo en la cerámica, nos enseña entusiasmada, en un libro que conserva en su estudio, las fotografías de David Douglas Duncan en las que se puede ver a Picasso transformar una raspa de pescado, que se acaba de comer, en el motivo central de un plato de cerámica. Esta capacidad de Picasso para la metamorfosis de los elementos cotidianos fascina especialmente a Rosa Amorós que considera al pintor como uno de sus artistas de referencia.

Rosa Amorós, al seu estudi amb un llibre sobre la ceràmica de PicassoRosa Amorós, en su estudio con un libro sobre la cerámica de Picasso
Picasso a La Californie realitzant "Cursa de braus i peix"Picasso a La Californie realizando Plato con fósil de pez. Canes, abril de 1957. Copia moderna digital por inyección de tinta. 50 x 60 cm. Fondo David Douglas Duncan. David Douglas Duncan. Arxiu Museu Picasso de Barcelona. FDDD/9/84. Fotografia Arxiu Museu Picasso, Barcelona
Pablo Picasso. Cursa de braus i peix (revers: Cares)Pablo Picasso. Corrida de toros y pez (reverso: Caras). Cannes, [16 de abril] de 1957. Barro rojo cocido, torneado, con un pez superpuesto (barro blanco cocido, impreso con la raspa de un pez, vidriado, pátina gris; agrietado y reparado), decorado con pátina y óxido negro, parcialmente pintado con barniz. 42 cm (diámetro). Museu Picasso, Barcelona. Donación Jacqueline Picasso, 1982. MPB 112.446. Fotografía: Museu Picasso, Barcelona. Fotografía, Gasull Fotografia

 

Dado que la cerámica continua siendo considerada la pariente pobre de las disciplinas artísticas, también parece que es la gran olvidada en la inmensa obra picassiana. Sin embargo, Picasso no creía en las jerarquías en el arte, y hay un momento de su vida en el que la cerámica adquiere una importancia trascendental en su trabajo. Cuando vivía en el sur de Francia, el encuentro con el matrimonio de Suzanne y Georges Ramié, quienes regentaban el taller Madoura en Vallauris, fue crucial para Picasso, que se sumergió de manera obsesiva en el mundo del barro y la arcilla. Ya en su primera colaboración en el taller, entre julio de 1947 y octubre de 1948, Picasso crea cerca de 2.000 piezas de cerámica. «Según parece fue Suzanne Ramié quien colaboró con Picasso en esa labor. La cerámica, hoy en día y a pesar de todos los avances tecnológicos, es todavía un proceso en el que no se puede controlar el resultado final. Imagino que una de las cosas que más debía fascinar a Picasso de la cerámica es este factor inesperado; la importancia del azar. La cerámica es una tarea de ensayo y error, en la que Picasso seguro se encontraba cómodo », explica Rosa Amorós.

La admiración de Amorós por Picasso surge de su época de estudiante en la Escuela Massana, donde un día se «enamoró», dice, del torno de alfarero, y decidió que se dedicaría a la cerámica. «Mis dos primeros museos, que visitaban siempre en mi época de estudiante, fueron el Museu Nacional d’Art de Catalunya, ya que adoro el románico, y el Museu Picasso, todavía en su primera etapa, cuando era mucho más pequeño. Siempre he admirado la línea de Picasso, y me quedo boquiabierta cuando veo como domina la línea en los grabados, De la pintura, en ese período me gustaba mucho la época azul, e incluso me dio por pintar mujeres azules. Y, por supuesto, admiraba la cerámica.

Amorós admite que la influencia de Picasso en su obra no es estética ni formal pero sí se siente identificada con la unión entre la vida y el arte que transpira la obra picassiana. «Formalmente Picasso no me ha influenciado, pero en el arte del siglo xx existe una corriente artística con la que no conecto. Picasso, en cambio, representa una tendencia del arte más unida a la vida. La inspiración de Picasso es la vida, el arte le sale del estómago, y con eso, sí conecto con él.»

La artista también comparte el mismo interés con el genio malagueño por temáticas como la mitología, la condición humana y la naturaleza. La cerámica picassiana está vinculada de forma absoluta a la tradición de las culturas mediterráneas clásicas. «Muchas de las piezas de Picasso se parecen a los vasos griegos, con esas escenas de guerreros, de la vida cotidiana, de dioses… Yo también he tratado el tema de las divinidades antiguas en mi obra », explica la artista. Y si la vida inspiraba a Picasso, también lo hizo la muerte, que forma parte de la vida. Rosa Amorós también ha trabajado en profundidad, por ejemplo, la iconografía de la vanitas, las calaveras que nos recuerdan que todos somos mortales, y admira profundamente la última etapa de Picasso, cuando el artista reflejaba la premonición de su propia muerte.

Nosaltres (2000-2014), instal·lació de ceràmica de Rosa AmorósNosotros (2000-2014), instalación de cerámica de Rosa Amorós

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