El Blog del museo Picasso de Barcelona

Fábulas Picassianas

Pablo Picasso. Autorretrato, bocetos de Pompeu Gener y Oriol Martí y otros croquis Barcelona, 1899-1900. Tinta a pluma y lápiz grafito sobre papel con filigrana. 32 x 22 cm. Museu Picasso, Barcelona. Donación Pablo Picasso, 1970. MPB 110.676. Museu Picasso, Barcelona. Fotografía, Gasull Fotografia

El influjo de los genios es directamente proporcional a la cantidad de leyendas y historias apócrifas que pueden llegar a circular sobre ellos. Picasso es un claro ejemplo de esta capacidad del ser humano de fabular en torno a las personalidades que destacan gracias a su gran talento y habilidades extraordinarias. Se han divulgado muchas anécdotas y historias sobre Picasso, pero algunas son totalmente falsas y otras contienen verdades a medias o simplemente han sido modificadas o ampliadas por el tiempo y la imaginación.

En el caso de Picasso, las historias apócrifas o semiapócrifas comienzan en el mismo momento de su nacimiento. Parece ser que el parto fue muy difícil y el niño nació con débiles señales de vida. Estaba muerto, de hecho. La comadrona, convencida de que ya no se podía hacer nada por el recién nacido, lo dejó sobre una mesa mientras asistía a la madre. Según contaba el mismo Picasso, si su tío Salvador no llega a estar allí, él no habría sobrevivido. Al tío, que se estaba fumando un cigarro, no se le ocurrió nada más que echarle una bocanada de humo al niño, que reaccionó de manera inmediata con «un rugido de furia». Esta historia tiene apariencia de verdad a medias pero no tiene la menor importancia porque a Picasso le iba como anillo al dedo para explicar la presencia crucial de la muerte en su obra.

Otra de las leyendas que han circulado sobre Picasso está relacionada con los restaurantes y cafeterías que frecuentaba. En la época de vacas flacas se dice que el joven pintor había llegado a irse sin pagar, dibujando unas monedas en el mantel simulando que dejaba el importe de la consumición sobre la mesa antes de salir. También se dice que a menudo pagaba las cuentas con dibujos. No se puede demostrar la veracidad de ninguno de estos dos relatos aunque es posible que Picasso dibujase sobre manteles y servilletas de papel ya que acostumbraba a hacerlo en todo tipo de soportes que se iba encontrando en su vida cuotidiana. Sí es seguro que lo hiciese en la cervecería Quatre Gats pero por puro placer. En cuanto al diseño del famoso menú, ¿puede ser que el propietario, Pere Romeu, se lo encargase a cambio de que pudiese comer y beber gratis? ¿Se trató de un encargo remunerado? ¿Es cierto que no se conservan recibos de este encargo pero sí se puede asegurar que el joven artista trabajó en varias ocasiones a cambio de comida y cerveza.

Habitants del Museu: Pere Romeu, l’ànima dels Quatre GatsPablo Picasso. Pere Romeu. Barcelona, 1900. Tinta sepia a pluma, aguada y acuarela sobre papel. 17,9 x 12,9 cm. Museu Picasso, Barcelona. Aportación del Ayuntamiento de Barcelona, 1963. MPB 50.488. Museu Picasso, Barcelona. Fotografía, Gasull Fotografia

Una leyenda de mucho más envergadura es la de que Picasso habría tenido algo que ver con el robo de La Gioconda del Museo del Louvre en el 1911. Nada más lejos de la realidad pero lo que sí es cierto es que durante la investigación policial el pintor y su amigo el poeta Guillaume Apollinaire fueron investigados, interrogados e incluso retenidos —en el caso del poeta—, dado que la policía también les implicaba en un robo anterior de unas estatuillas ibéricas, sucedido en el mismo museo y perpetrado por un conocido del poeta. La policía sospechó del mismo ladrón en el caso de la Mona Lisa pero se trataba de dos casos muy diferentes tal como se demostró cuando el cuadro de Leonardo apareció en Italia. Lo que sí es cierto es que el asunto de las estatuillas complicó y mucho la relación entre Apollinaire y Picasso.

Pablo Picasso. Caricatura de Guillaume Apollinaire. Hoja de álbum. Gósol, 1906. Lápiz negro sobre papel cuadriculado. 12 x 7,3 cm. Museu Picasso, Barcelona. Adquisición, 2000. MPB 113.039.27. Museu Picasso, Barcelona. Fotografía, Gasull Fotografia

Respecto a las extraordinarias habilidades técnicas de Picasso, también existen varias leyendas. Por ejemplo, que una obra tan icónica como el Guernica fue pintada en solo una semana. Tanto por los dibujos preparatorios que se conservan como por el reportaje fotográfico de Dora Maar sobre el proceso de creación del mural, se sabe que la obra se ejecutó en poco más de un mes, del 1 de mayo al 4 de junio de 1937. Es cierto que Picasso tenía prisa por acabar la obra ya que debía exponerla en el Pabellón de la República que se inauguraba en julio. Es un tiempo récord, sí, pero de un mes a una semana hay una clara diferencia.

 

Redacción del Museu

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