El Blog del museo Picasso de Barcelona

La cocina de carencias y de penurias en tiempos de guerra

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, que transcurrió desde el 1939 al 1945, la mayoría de los países europeos se vieron inmersos en un conflicto bélico que provocó más de sesenta millones de muertos, contando los militares, la población y los causados, directa o indirectamente, por el genocidio llevado a cabo por la Alemania nazi. Fue una época sombría para la cultura y la libertad de expresión, y muchos artistas tuvieron que emigrar al continente americano o bien tuvieron que vivir escondidos, sin llamar la atención, en los países ocupados por el ejercito alemán.

Natura morta amb cireresPablo Picasso. Naturaleza muerta con cerezas, 9 de juny – 6 d’agost del 1943. Óleo sobre lienzo. Centre Pompidou, París. Musée national d’Art moderne – Centre de création Industrielle. Don de l’artiste en 1947. AM 2732P

 

Para Picasso, el estallido de la guerra coincidió con su llegada a Royan, donde se refugió y donde viviría durante cerca de un año. El artista instaló su taller en un piso de la casa Les Voiliers, delante del mar. Allí pintó su obra El Café de Royan (1940).

Posteriormente, Picasso regresa a París, donde vivirá refugiado en su estudio de la Rue des Grands-Agustins mientras dura la ocupación. En este espacio, trata de adaptarse al ambiente de guerra que se respira en las calles de la ciudad, donde el hambre y el racionamiento causaban estragos entre la población.

Esta situación quedará reflejada en sus obras; en primer lugar, surgen los elementos decorativos de su entorno inmediato, como muebles, recipientes y alimentos, relacionados con la cocina, y que van apareciendo en todas sus naturalezas muertas.

Pablo Picasso. FloreraPablo Picasso. Florero. París, 22/04/1943. Tinta china y gouache sobre papel. 65,8 x 50,6 cm. Museu Picasso, Barcelona. Donació Sabartés, Jaume, 1962. MPB 70.240

En segundo lugar, se hicieron presentes alimentos como la fruta, peces, los crustáceos, o las butifarras, y utensilios como cuchillos, tenedores o también los manteles de cuadros que forman parte del imaginario tradicional de las fondas españolas. Todos estos elementos encarnan una abundancia fabulosa que contrasta frontalmente con el período de penurias y de escasez que se vive en el continente. «¡Fíjate! Hasta una cazuela puede chillar… Todo puede chillar», comentó Picasso a Pierre Daix.

En 1941, el punto de vista cotidiano de Picasso deviene trágico y picaresco. Con la obra Niño con langosta se burla de su entorno, representando a un niño desnudo sentado que juega con una langosta, un producto elitista. El cuadro reproduce los esquemas compositivos de los retratos de los bufones de la corte de varios artistas españoles, en particular de Diego Velázquez. Es muy conocida la admiración que Picasso sentía por este artista barroco, y algunas de sus obras pueden considerarse objeto de apropiación por parte de Picasso. El carácter tragicómico de estos personajes es perfectamente afín con la experiencia vital que el artista experimentará en París.

Pablo Picasso. Nen amb llagosta Pablo Picasso. Niño con langostaOleo sobre tela. 21 de junio del 1941. 130 x 97,3 cm. Photo (C) RMN-Grand Palais (Musée national Picasso-Paris) / Jean-Gilles Berizzi

De este período de penuria y de hambre, no podemos dejar de mencionar las dos versiones de la obra El bufé de Le Catalan (1943). Como anécdota, alrededor de esta obra, Robert Desnos anotaba unas palabras de Picasso en uno de los últimos textos que escribió antes de ser arrestado por el ejercito alemán: «Hacia meses que iba a comer al restaurante Le Catalan, y hacia meses que observaba el bufé. Un día decidí pintar un cuadro, y lo hice. Al día siguiente, cuando fui al restaurante, el bufé ya no estaba, y el lugar que antes ocupaba estaba vacío. Debí apropiarme de él mientras lo pintaba».

Esta frase nos remite al hecho de que cuando Picasso codiciaba un objeto, se apoderaba de él y lo trasladaba a su mundo creativo, recreándolo, digiriéndolo y cocinándolo de manera que creaba una nueva existencia.

En la Sala 05 de la exposición temporal «La cocina de Picasso», se podrán ver y disfrutar de estas y otras obras; como Naturaleza muerta con rábanos (1944) o también Naturaleza muerta con cráneo, puerros y jarrón ante una ventana (1945).

 

Redacción del Museu

 

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