El Blog del museo Picasso de Barcelona

El origen de una obra: La Sra. Canals [Benedetta Bianco]

Instalarse definitivamente en París en 1904 permitió a Picasso retomar el contacto con varios de los amigos con los que había entablado relación años atrás en Barcelona. Sin duda fue el vínculo con Ricard Canals el que se vio más reforzado por esta nueva circunstancia, y así lo atestigua el retrato de Benedetta Bianco, compañera sentimental de Canals. En Bateau-Lavoir las dos parejas —Picasso y Fernande, Canals y Benedetta— establecieron una relación muy cercana: según Fernande, Picasso se pasaría los días en el estudio de Canals y Benedetta haría uso de sus habilidades culinarias para alimentarlos a todos cuando los recursos económicos eran escasos.

Realizados en otoño de 1905, el retrato de la señora Canals es especialmente interesante, dado que ilustra a la perfección una de las dos vertientes creativas distinguibles a lo largo de la trayectoria artística de Picasso. Por un lado están las obras pertenecientes al desarrollo estilístico e intelectual del artista; aquellas que son resultado de su crecimiento y progreso. Por otro lado, se encuentran las obras que, como este retrato, son fruto del relato biográfico de Picasso, y que pueden entenderse como anotaciones visuales puntuales en su diario personal.

La senyora Canals [Benedetta Bianco]

Pablo Picasso. La señora Canals [Benedetta Bianco]. París, [otoño del] 1905. Óleo y carboncillo sobre tela. 90 x 70 cm. Museu Picasso, Barcelona. Aportación del Ayuntamiento de Barcelona, 1963. MPB 4.266

 

En 1904 Picasso abandona el período azul para adentrarse en la llamada época rosa, cuyo tema principal es el mundo circense. A pesar de mantener las características estilísticas —colores pastel cálidos—, el retrato de La señora Canals, de rostro serio y engalanada con una mantilla negra, se encuentra en las antípodas de la temática propia de dicha época. En este cuadro Picasso se sirve de elementos propios del tipismo español, recurrentes en la obra de su amigo Canals, y que generaban un gran interés en el mercado francés de la época, cautivado por el exotismo de lo español. Tal era la fascinación por este tipo de escenas que, en 1904, el marchante de arte Durand-Ruel financió un viaje a Canals por la geografía española a modo de fuente de inspiración.

Una llotja als toros de Riacard Canals

Riacard Canals. Un palco en los toros, 1904. Óleo sobre lienzo. Colección particular

 

Así mismo, las influencias claramente visibles de dos grandes maestros de la pintura son igualmente reveladoras en esta obra en particular: la armoniosa espiritualidad que desprende el retrato de Benedetta, que evoca a La dama del abanico de Velázquez (Wallace Collection, Londres), constituye para Picasso la exploración de un nuevo límite; el del retrato psicológico. De igual manera, la ubicación del foco de atención emocional de la obra en el rostro del personaje ante un fondo menos trabajado rememora a Jean Auguste Dominique Ingres, cuyos lienzos Picasso descubrió un año antes de retratar a Benedetta, cuando durante su viaje definitivo a París, que emprende con el también artista Junyer i Vidal, se detiene en Montauban, ciudad natal del pintor y sede del Musée Ingres. Este acontecimiento está recogido en la serie de dibujos realizados por Picasso a modo de auca, y que forma parte del fondo de nuestra colección. Al año siguiente volvería a encontrarse con la obra del genio francés, dado que una de sus pinturas estaba expuesta en la muestra anual del Salón de Otoño de París.

 

Tanto Velázquez como Ingres serán fuente de inspiración para Picasso a lo largo de su carrera, tal y como demuestran la serie Las Meninas, que también forma parte de nuestra colección, y la famosa Las señoritas de Avignon, actualmente en la colección del MoMA, Nueva York.

El viaje a Holanda del verano de 1905 dirigió a Picasso hacia un estilo más sobrio y clásico. El retrato de Benedetta constituye una obra extraordinaria, dado que no solo ejemplifica esta nueva dirección y las influencias de otros artistas en Picasso, sino que, junto con el retrato de Fernande con mantilla negra (Guggenheim Museum, Nueva York), compone un fantástico testimonio visual de la estrecha relación que existía entre Picasso y Canals, así como con sus respectivas parejas, en aquellos duros pero emocionantes primeros años de Picasso en la capital francesa. Este magnífico retrato formará parte de la exposición «Picasso. Retratos», organizada en colaboración con la National Portrait Gallery de Londres y que inauguraremos en marzo de 2017, momento en el que tendremos la oportunidad de ver ambas obras en el Museu Picasso

 

Jorge Lorenzo

Estudiante en prácticas del departamento de Colección

 

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