El Blog del museo Picasso de Barcelona

Aguatintas al azúcar de Pablo Picasso. La delicadeza de la estampa de efectos pictóricos

La aguatinta es uno de los principales procedimientos de grabado en metal o calcográfico. En este tipo de grabado la incisión o trazo es en profundidad; por eso se le llama, genéricamente, grabado “en hueco”. Esta técnica de grabado de incisión indirecta o de corrosión para mordiente sobre metal fue muy empleada por Picasso, de forma específica o como técnica mixta.


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Pablo Picasso. Recuerdos de infancia: fiesta callejera, con “hombrecito” y “el gigante”. Mougins, 4 de junio de 1968 (I). Aguatinta al azúcar sobre plancha de cobre parcialmente engrasada, estampada sobre papel vitela Rives (prueba Sabartés). 22,5 x 29 cm (plancha); 35,1 x 42 cm (lámina; irregular). Donación Pablo Picasso, 1970. Museu Picasso, Barcelona. Fotografía: Estudi Gasull. MPB 70.651

Una de las variantes de la aguatinta es la aguatinta al azúcar. En esta técnica se mezcla azúcar con tinta china o gouache y goma arábiga, u otras sustancias que se sequen rápidamente y se disuelvan fácilmente con agua. Con esta mezcla se dibuja con pincel o pluma sobre una plancha previamente resinada. Cuando la imagen dibujada está seca, se cubre la plancha con barniz protector y seguidamente se introduce en un baño de agua. El agua hace que la mezcla con el azúcar se desprenda de la plancha y el dibujo quede al descubierto. Así, cuando la plancha se pone en el baño de ácido, éste graba la forma que se ha dibujado inicialmente con la mezcla.

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Pablo Picasso. Árbol en plenta tormenta y huida hacia una iglesia. Mougins, 15 de agosto de 1968 (III). Aguatinta al azúcar sobre plancha engrasada y punta seca sobre plancha de cobre, estampado sobre papel vitela Rives con filigrana (porva Sabartés). 20 x 32,5 cm (plancha); 31,5 x 45,1 cm (lámina). Donación Pablo Picasso, 1970. Museu Picasso, Barcelona. Fotografía: Estudi Gasull. MPB 70.597

El aguatinta fue inventada por el artista francés Jean-Baptiste Le Prince hacia el 1760 para obtener medias tintas de tipo pictórico para poderlas aplicar al grabado de reproducción de pinturas. Con su aspecto parecido al de la acuarela o la aguada, la aguatinta permite obtener también tramas reticulares de efectos pictóricos y bellos degradados.

Picasso se introdujo en esta técnica de la mano del impresor Roger Lacourière. La cultivó de forma magistral a lo largo de su vida y se convirtió en el principal artífice de su variante, la aguatinta al azúcar, técnica que impulsó de manera decisiva y con la que creó algunas de sus estampas más destacadas. Picasso expresó a su compañera Françoise Gilot: «con el aguatinta al azúcar todo es mucho más directo y al mismo tiempo más delicado» (Vida con Picasso, 1965).

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Pablo Picasso. Viejo pensando en su vida: juventud galante, edad madura como pintor famooso, obra creada en un cuchitril y ahora entronizada bajo una cama con dosel. Mougins, 28 de mayo de 1968. Aguatinta al azúcar (plancha parcialmente engrasada) con algunos retoques al barniz y con bastoncillo en el azúcar, sobre plancha de cobre estampada sobre papel vitela Rives (prueba Sabartés). 49,5 x 33,5 cm (plancha); 66 x 46,5 cm (lámina). Donación Pablo Picasso, 1970. Museu Picasso, Barcelona. Fotografía: Estudi Gasull. MPB 70616 | Pablo Picasso. La egipcia. París, 11 de mayo del 1953. Aguatinta al azúcar sobre plancha de cobre, estampada sobre papel vitela Arches con filigrana (prueba Sabartés, II estado). 83 x 47,5 cm (plancha); 49,1 x 63,5 cm (lámina). Donación Jaume Sabartés, 1962. Museu Picasso, Barcelona. Fotografía: Estudi Gasull. MPB 70.222

Este verano nuestro museo presenta una selección de más de treinta aguatintas al azúcar que ponen de relieve el potencial expresivo y el genio creador de Picasso. Las estampas reúnen iconografías, motivos, temas y géneros artísticos clásicos suyos, como la mujer, el abrazo o los paisajes (poco frecuentes en la obra del Picasso grabador), entre otros. También prolifera el tema del pintor y la modelo, que, dentro de su obra, se convierte en un género artístico.

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Pablo Picasso. Variación en torno a Don Quijote y Dulcinea: parada de comediantes ambulantes. Mougins, 15 de junio de 1968 (III). Aguatinta al azúcar sobre plancha de cobre engrasada, estampada sobre papel vitela Rives (prueba Sabartés). 33,7 x 49,4 cm (plancha); 50,1 x 65,5 cm (lámina). Donación Pablo Picasso, 1970. Museu Picasso, Barcelona. MPB 70.624

La selección presenta un conjunto de estampas fuera de su contexto habitual, las dos grandes series conocidas como los 347 grabados y los 156 grabados respectivamente. Son un exponente del universo picassiano de los últimos años de su vida, en el que aparecen todo tipo de personajes, algunos de los cuales le acompañan desde el inicio de su carrera: clowns, equilibristas, hombres forzudos, pintores, modelos, niños, jóvenes, viejos, enanos… Una comparsa en la que, estampa a estampa, el viejo grabador va conjugando sus vivencias, deseos y miedos.

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Pablo Picasso. Maison Tellier. La fiesta de la madame. Búho. Degas apoyado en la pared. Mougins, 14 y 16 de junio del 1971. Aguatinta al azúcar con mordida con pincel, punta seca y raspado sobre plancha de cobre, estampado sobre papel vitela Rives (prueba de artista numerada). 22,9 x 30,6 cm (plancha); 36,3 x 45,3 cm (lámina). Donación Familia Picasso, 1980. Museu Picasso, Barcelona. Fotografía: Estudi Gasull. MPB 112.269

Por ello, no sorprende la presencia de estas figuras ni las citaciones a sus admirados maestros: Velázquez, Rembrandt, Goya, Manet… Ni tampoco la comparecencia de miembros ilustres de la literatura -la Celestina, Don Quijote y su inseparable Sancho Panza, Dulcinea … -, ni referencias a filmes de aventuras que la televisión francesa emitía en aquella época.

Como en buena parte de su obra, en estas estampas el grabador mezcla lo culto con lo popular, convocando en él desde pasacalles de gigantes en Olímpia, hidalgos, alcahuetas… Un popurrí atemporal, apretado y bullicioso, de una gran riqueza plástica.

Picasso, al final de su vida, retorna al tema de las casas de citas, en la maison close. Trabaja haciendo figurar otro artista: Degas, el autor de la serie de monotipos de La Maison Tellier que tanto le gustaban, hasta el punto de que coleccionó unos cuantos.

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Pablo Picasso. Intercambio de miradas. Mougins, 26 de junio de 1968 (IV). Aguatinta al azúcar, punta seca y raspado directo sobre plancha de cobre, estampado sobre papel vitela Rives (prueba Sabartés, II estado y definitivo). 15 x 21 cm (plancha); 28,5 x 34,7 cm (lámina). Donación Picasso, 1971. Museu Picasso, Barcelona. Fotografía: Estudi Gasull. MPB 111.867

El grabador, anciano, entra de la mano de Degas en la Maison Tellier. Narra en una serie de estampas la experiencia de Degas, ávido voyeur, en la casa donde es recibido por la patrona, que celebra su fiesta acompañada de sus chicas exuberantes, mientras otros descansan. Picasso/Degas miran y observan. ¡La mirada!

La mirada es la protagonista de muchas de las aguatintas al azúcar seleccionadas. Es tan importante su papel en estos grabados, que Picasso le dedica una estampa titulada Intercambio de miradas. El grabador traza las líneas direccionales de los puntos de atracción de las múltiples miradas de los dos protagonistas, que en muchos casos se cruzan, y también incluye la del espectador. Más allá del juego estructural, la mirada crea la tensión dramática de la obra, que, como otros, es un clamor al deseo frustrado por la impotencia, el voyeurismo, la vejez, la muerte. En definitiva, Eros y Tánatos.

La selección de aguatintas se podrá visitar hasta el 20 de septiembre en las salas de la colección y la podéis seguir a través de nuestras redes sociales bajo el hashtag #SeleccióPicasso.

Claustre Rafart Planas
Colección

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