El Blog del museo Picasso de Barcelona

“Pour Sabartés” de Pablo Picasso

Cuando el pasado mes de febrero Anna Guarro y yo nos reunimos para programar la serie de artículos para el blog dedicados a los 50 años del Museo, yo no tenía previsto escribir estas líneas. Fue idea de Anna, quien me sugirió que escribiese un artículo titulado “Pour Sabartés”. Sinceramente, mi primer pensamiento fue que quizá estábamos hablando excesivamente de Sabartés, pero claro, “donde hay patrón no manda marinero” (con cariño, Anna), así que acepté la idea y pensé que en abril ya le daría vueltas. Ahora que he empezado a escribir, debo decir que, después de haber trabajado en la exposición y la publicación sobre los orígenes del Museo Picasso —donde he intentado ser lo más objetiva posible—, y de haber escrito la entrada en el blog sobre los papeles de Sabartés —de donde se deduce la “dedicación” y el afecto de Sabartés hacia Picasso—, tal vez sea esta una buena oportunidad para dejarme llevar por la intuición y probar de transmitir cómo siento yo la “dedicación” de Picasso hacia Sabartés.

Jacqueline con sombrero de paja

Pablo Picasso. Jacqueline con sombrero de paja. Mougins, 14 de enero del 1962. Linograbado: grabado con gubia, en cuatro colores, sobre linóleo, estampado sobre papel (IV estado). 74,9 x 61,7 cm (lámina). Donación Jaume Sabartés, 1962. MPB 70.266 (dedicatória abajo a la derecha)

Los dos amigos se conocieron siendo muy jóvenes, cuando eran unos adolescentes —apenas tenían dieciocho años—, pero desde el primer momento percibieron la complicidad que compartían (“comenzamos a darnos cuenta de que podemos comprendernos y sentimos placer en encontrarnos”), una complicidad que duraría toda la vida. Picasso empezó a retratar a Sabartés en 1900, cuando escasamente hacía un año que se habían conocido, y lo continuó haciendo a lo largo de los años. En algunas ocasiones pintaba óleos, otras hacía dibujos y otras poemas, pero no solo retrataba a su amigo, sino que a menudo le regalaba las obras.

En 1935, cuando Picasso vivía en París y empezaba a sufrir la soledad del genio, llamó a su amigo para que volviese a su lado; y Sabartés acudió y se quedó para siempre. Es entonces cuando Picasso empieza a regalarle un ejemplar de todos sus grabados con una dedicatoria; al principio eran largos escritos, muchas veces en tono de broma (uno de los registros que compartían), y con los años, cuando Sabartés vivía en París y Picasso en el sur de Francia, la dedicatoria se convirtió en “Pour Sabartés”. Y “Pour Sabartés” continuó siendo aun después de la muerte de Sabartés en 1968, cuando Picasso siguió regalando un ejemplar de cada uno de sus grabados al Museo de Barcelona “Pour Sabartés”… El Museo representaba para el artista la figura de Sabartés, la ciudad natal de su amigo, los recuerdos de juventud. Y “Pour Sabartés” fueron las grandes donaciones de obras de Picasso al Museo de Barcelona “en memoria de mi inolvidable amigo”. Sabartés había muerto, pero Picasso lo tuvo presente hasta su propia muerte en 1973.

Retrat azul de Jaume Sabartés

Pablo Picasso. Retrat azul de Jaume Sabartés. 1901. Óleo sobre lienzo. 46 x 38 cm. Inscripción: Jaime Sabartés ángulo superior izquierdo. Donación Pablo Picasso, 1968. MPB 70.491

“Pour Sabartés” es una de las maneras en que Picasso plasmó su admiración hacia Sabartés, pero es algo más que eso, es mucho más. Dedicar aquello que alguien crea a una persona es, sin lugar a dudas, una manera preciosa y sincera de expresarle afecto y una profunda estimación, y Picasso, como no podía ser de otra forma, lo sabía y no dudó en hacerlo.

En ocasión de este aniversario hemos querido reivindicar la figura de Jaume Sabartés, ese personaje algo desconocido, y a menudo tachado de sombra negra de Picasso, que fue una pieza clave en la creación del Museo gracias a su relación con el artista y con la ciudad de Barcelona. Sin embargo, hoy me gustaría reivindicar un aspecto de la figura de Picasso que quizá es más desconocida. Siempre vemos al genio (sin duda lo era) y a la persona compleja, pero Picasso también era un buen amigo de sus amigos, un defensor de las causas perdidas. Era fiel a los suyos y con Sabartés lo demostró con creces.

 El toro

Pablo Picasso. El toro. 1946. Grabado con lápiz litográfico y aguada, sobre matriz de piedra, tirado sobre pape Arches (XIº estado, prueba de artista no numerada). 32,5 x 44,4 cm. MPB 70.012

Me gustaría acabar con una historia de Picasso “Pour Sabartés”. En 1901, pintó en París el Retrato azul de Jaume Sabartés. Unas semanas más tarde, los dos amigos tenían que regresar a Barcelona, así que el artista puso el óleo en su maleta y le dijo a Sabartés que al llegar pasaría por su casa y le dejaría el retrato, pero no lo hizo, sino que primero pasó por la taberna de los Quatre Gats y allí lo colgó. Unos años después, cuando el bar cerró las puertas, la obra pasó de mano en mano hasta que Picasso la compró con la intención de recuperarla. Desde entonces estuvo en su casa, a su lado. Cuando en 1968 Sabartés murió, Picasso dio el retrato al Museo de Barcelona… “Pour Sabartés”. Ahora está colgada en la sala ocho del Museo, allí la tenemos… en recuerdo de Picasso “Pour Sabartés”.

Sílvia Domènech
Conocimiento e Investigación

Enlaces relacionados
Exposición: El Museu Picasso, 50 años en Barcelona
Artículo: Sabartés, aquel gran amigo
Actividad: Visita Jaume Sabartés

No Comments Yet.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Captcha: *