El Blog del museo Picasso de Barcelona

La necesidad de reflexionar para seguir actuando en educación

Los días 21, 22 y 23 de noviembre parte del Equipo Educativo del museo hemos asistido al II Congreso Internacional de los Museos en la Educación. Desde el inicio nos pareció interesante la temática sobre la que giraban los contenidos: «De la acción a la reflexión”.

Cartel del congreso

De todos es sabido que las personas que trabajamos en los servicios educativos de los museos, a pesar llevar a cabo un número infinito de proyectos, actividades, trabajos… a menudo nos encontramos sin el tiempo o la energía para archivar, hacer memoria, analizar, reflexionar, comparar o compartir, entre otras mil cosas que podríamos nombrar.

Salir tres días de la rutina, cambiar de ciudad y encontrarme con muchos otros profesionales con años y años de experiencia ya era de por sí un estímulo. Escuchar y aprender desde otros museos, otras culturas, otros países y otras entidades culturales, educativas, de la comunidad era algo muy atractivo y motivador.

Podría llenar páginas con formatos, conexiones, investigaciones, de todas las distintas conferencias, pero creo que os hablaré de una en concreto, la que más me impactó y me hizo pensar en mi trabajo, mi entorno, los cambios y sobre todo la necesidad de detenernos a reflexionar para seguir actuando. Lo más curioso de todo es que la persona que la hizo no viene de un museo del campo del arte, viene de un museo de ciencias, pero fue capaz de plantearnos una visión global, útil para todos que creo no dejó indiferente a ninguno de los miles (digo miles porque además de la gente que había en la sala, el congreso fue seguido en internet por un montón de gente) de personas que tuvieron la oportunidad de escucharla.

Una de las ponencias del congreso

Una de las ponencias del congreso. Fuente: Galería fotográfica del congreso

Estoy hablando de Diana Alderaqui, del Museo Bloomfield de Ciencias de Jerusalén. Hizo un resumen de nuestras situaciones, sin entrar a definir ningún proyecto en concreto, hablando de nuestros espacios, nuestros públicos y nuestros protagonistas, facilitando bibliografía, que hizo que todos se sintieran reflejados. A continuación nos pidió que pensáramos en una serie elementos:

  • Nuestras puertas abiertas: apoyo desde la Dirección del museo, trabajo con el entorno en marcha, un equipo de educadores competente, profesional y abierto a nuevas maneras, un presupuesto decente, etc.
  • Nuestras puertas cerradas: aprender, formarse, el tiempo, la relación con otros departamentos, etc.
  • Nuestros límites: espacios, público, etc.
  • Y especialmente nuestras escaleras, conexiones que nos permitan cambios, contactos, nuevas perspectivas, nuevos temas, nuevos museos híbridos, nuevos espacios, nuevos públicos y nuevos protagonistas.

Ahora toca pensar y seguir.

Maria Alcover
Responsable del Servicio Educativo

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