El Blog del museo Picasso de Barcelona

Un Collage antes del Collage

Me acerqué por primera vez al dibujo de Picasso, Hombre apoyado en una pared, punto de partida de la exposición, «Un collage antes del collage”, cuando preparaba mi ensayo sobre Miró y el collage. En la obra, el trazo de la mano del artista se combina con una imagen fotográfica reproducida fotomecànicament, y eso me hizo pensar que se podía tomar como un precedente de las cuestiones tratadas en el libro. Ahora bien, la datación del dibujo -marzo de 1899- anticipaba con tanto tiempo el descubrimiento del collage -primavera de 1912- que decidí posponer su estudio hasta que no hubiera terminado el trabajo sobre Miró y tuviera suficiente tiempo para encararme a él.

Hombre apoyado en una pared

Hombre apoyado en una pared

La segunda vez que me acerqué, una vez aclarado que no existía ninguna fuente oral o escrita que aclarara el origen, dirigí todos mis esfuerzos al análisis del dibujo y de la imagen encolada.

La producción de Picasso del cambio de siglo es bien conocida, por lo que situar el dibujo no me costó mucho. La figura de un hombre de aspecto proletario que se apoya indolente en una pared pertenece a la serie de estudios del natural que entre febrero y marzo de 1899 el joven pintor efectuó en el Círculo artístico de Barcelona. El estilo moderno y antiacadémico de las formas enlaza con los apuntes de calle que el pintor realizaba desde hacía un año atrás. También la influencia del lenguaje ágil y fluido de ilustradores como Steinlen parecía bastante clara.

Si bien el dibujo no presentaba grandes incógnitas, la pieza encolada era otra historia. La originalidad de Hombre apoyado en una pared arranca de la incongruencia de este añadido. Desde el comienzo, partí de la hipótesis de que identificar la naturaleza y, sobre todo, saber de qué contexto había sido extraído, me proporcionaría nuevas informaciones que revertirían en una comprensión más exacta de la obra.

Visita comentada por el comisario de la exposiciónVisita comentada por el comisario de la exposición

Visita comentada a la exposición «Un Collage antes del Collage» por el comisario Fèlix Fanés

Aunque sobre Hombre apoyado en una pared no se ha escrito mucho, los pocos autores que han osado referirse a ello siempre han identificado la pieza pegada como un trozo de periódico. A finales de siglo la prensa no incluía reproducciones fotográficas, pero sí que las llevaban las revistas ilustradas. Necesitaba encontrar la imagen de una chica, con apariencia de actriz o de aprendiz de actriz, joven, atractiva y por la posición del cuerpo -quitándose la chaqueta- un punto atrevida. Inicié, pues, el registro de los semanarios catalanes, españoles y también franceses, de alrededor de 1900, susceptibles de incluir una imagen de estas características. Bajo mis ojos desfiló una inagotable retahíla de chicas bonitas y levemente descaradas. Pasé muchas horas en la hemeroteca de Barcelona (Ca l’Ardiaca), en las de Madrid (Conde Duque y Biblioteca Nacional) y en la de París (Bibliothèque Nationale). Ninguna de las imágenes que vi no se identificaba con la pieza que había elegido Picasso.

Vitrina de la exposicilón

Vitrina de la exposición «Un Collage antes del Collage»

Una vez exploradas las revistas, continué la investigación en otros ámbitos. Las postales, por ejemplo, que eran muy populares alrededor del 1900, y donde abundaban las reproducciones de actrices o de aprendices de actrices, se convirtieron en el segundo objetivo de mis pesquisas. Pero una vez más no encontré ninguno que coincidiera con el rostro pegado a Hombre apoyado en una pared. Después de las postales, abrí un nuevo campo de investigación. Ahora les tocaba el turno a los programas de teatro. Desde finales del siglo XIX, muchos de estos folletos llevaban estampadas fotografías de actrices. La consulta la realizaba en los archivos del Institut del Teatre de Barcelona. Fue en esta institución, una vez escrutadas decenas y decenas de archivadores, que tropecé con una caja titulada, «Actrices Extranjeras». En el interior se conservaba un álbum, que después supe que era de cromos de cajas de cerillas, en la tercera o cuarta página del cual había pegada una imagen idéntica a la utilizada por Picasso.

Comisario de la exposición delante del cartel

El comisario de la exposición Fèlix Fanés

A partir del descubrimiento todo fue más fácil. Los cromos me condujeron a los álbumes y los álbumes a detectar una tendencia social bastante generalizada. En el fin-de-siècle, para llenar el ocio, la gente recortaba y pegaba. Las tijeras y el pegamento no paraban. Anuncios, cromos, postales, fotografías, caricaturas, estampas, formaban una densa trama de imágenes. El hallazgo me abría nuevas perspectivas. En las revistas, en las postales, en los programas de teatro, había intuido una visualidad popular poco o nada estudiada. Este trasfondo, sumado a la fiebre de recortar y pegar, explicaba el gesto de Picasso. Más que inventar un nuevo procedimiento artístico, con el uso del pegamento el entonces joven artista lo que hacía era acercarse a las tendencias visuales que le rodeaban. La larga investigación, a menudo extraviada por caminos que no llevaban a ninguna parte, no había sido en vano. De hecho, se podría decir que las dificultades, más que cerrarme puertas, me las habían abierto. El entorno de imágenes baratas y la moda de recortar y pegar proporcionaron la clave para comprender en qué consistía realmente Hombre apoyado en una pared. Un collage, sí, pero un collage antes del collage.

Fèlix Fanés
Comisario de la exposición «Un Collage antes del Collage»

No Comments Yet.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Captcha: *