El Blog del museo Picasso de Barcelona

Vuelve el Club de Lectura con Fernande Olivier como protagonista

El pasado jueves comenzó la segunda temporada del Club de Lectura del museo. Si bien el año pasado asistí como miembro del club, en esta ocasión me pidieron hacer una intervención en torno al libro de Fernande Olivier, Recuerdos íntimos. Escritos para Picasso.

Estar al «otro lado» no es fácil, pero en este caso ha sido todo un placer. Tenemos la suerte de contar con un grupo participativo, con inquietudes, y con ganas de hablar de arte y literatura entre amigos.

Hablar de Picasso a través de la obra de Fernande Olivier ofrece la posibilidad de ver al artista desde una perspectiva más humana. Pero además de lo personal, Olivier nos hace el retrato de una época fundamental y nos da algunas claves para acercarnos a la obra y al método de trabajo de Picasso. Es por ello que, excepcionalmente, la sesión se inició en las salas de la exposición temporal «Devorar París. Picasso 1900-1907”, ante dos de las obras que la autora menciona en su relato.

Inicio de la sesión en las salas de la exposición temporal

Recuerdos íntimos. Escritos para Picasso, así como la obra de muchos otros, son fuentes básicas en la cotidianidad de nuestro trabajo, las leemos y releemos, y siempre encontramos nuevos datos que nos ayudan a conocer, a explicar y a amar a Picasso.

Isabel Cendoya
Exposiciones

La lectura de Recuerdos íntimos. Escritos para Picasso, de Fernande Olivier, fue la introducción perfecta a la nueva temporada del Club de Lectura, en el marco de la exposición “Devorar París. Picasso 1900-1907”. ¿Por qué? Porque Fernande Olivier fue una de las protagonistas de aquellos primeros años del pintor en la capital francesa, cuando la bohemia, la pobreza y la experimentación se entrelazaban en la vida cotidiana del creador.

Primera sesión de la temporada con Isabel Cendoya y Jordi Carrión

Olivier escribe sin florituras retóricas. Nos cuenta su vida condenada por la belleza: niña deseada por los hombres, raptada, casada a regañadientes, maltratada por su marido. Finalmente, escapa a París, donde se dedica profesionalmente a modelar para artistas. Su relato es el de una figura importantísima en la historia del arte: la modelo, que habitualmente no explica su punto de vista porque no tiene voz. Amó a un Picasso que aún no era el famoso Picasso. Y su documento, como nos recordó Isabel Cendoya, es de un gran valor testimonial y humano.

La próxima sesión estará dedicada a París no se acaba nunca, de Enrique Vila-Matas, con la presencia del escritor.

Jordi Carrión

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