El Blog del museo Picasso de Barcelona

Personajes de circo con mucho misterio

En el marco de la exposición «Devorar París. Picasso 1900-1907», coproducida con el Van Gogh Museum de Amsterdam, hemos invitado a Edwin Becker, Jefe de Exposiciones de este museo, a hablarnos de su obra favorita de la exposición y el porqué. Becker ha colaborado también ofreciéndonos su visión de París que Picasso se encontró a principios del siglo XX, en una breve entrevista en las «Cápsulas de verano?.

«En las exposiciones siempre intento mostrar la importancia del presente y establecer relaciones. Por supuesto que es maravilloso admirar los tesoros artísticos del pasado, característicos de un movimiento o imágenes de una época, pero es mucho más interesante relacionar las obras de arte con eventos, tendencias y temas actuales, o incluso, con otras obras de épocas diferentes u otros medios.

Cuando evoco las obras espléndidas y modestas de los saltimbanquis de la época rosa de Picasso, como por ejemplo la del hombre viejo tocando un órgano de manivela con la arlequín -pintada con colores pastel- del Kunsthaus Zürich en la exposición «Devorar París. Picasso 1900-1907» del Museu Picasso de Barcelona, ??percibo muchas analogías que me conmueven o me sorprenden.

Hurdy gurdy Player and Young Harlequin [Hombre con órgano de manivela y joven arlequín], 1905, Kunsthaus Zürich

Al contemplar los pobres artistas del circo de Picasso, en seguida me venía a la memoria la exposición del 2010-2011 en el Museo Van Gogh, «Illusions of Reality: Naturalist painting, photography and cine, 1875-1918» [Ilusiones de la realidad: pintura, fotografía y cine naturalista, 1875-1918], y, en particular, el enorme cuadro Grimaces and misery [Muecas y miseria] de Pelez. Es cierto que la técnica, casi hiperrealística, es completamente diferente de la de la obra de Picasso, pero la fascinación por los personajes marginados de la sociedad y por la nostalgia de la vida pobre es la misma y tiene la misma intensidad. Tres payasos muy diferentes llaman la atención en la parte central, a la izquierda, cuatro acróbatas muy jóvenes, casi niños, los contemplan con ojos tristes, y finalmente a la derecha vemos un grupo de músicos viejos, perplejos y con la mirada perdida. A Picasso también el conmovían los saltimbanquis introvertidos, pero no le atraía tanto la vertiente glamurosa del circo, con números de trapecio, adiestramiento de caballos o payasos alegres. El artista de circo ambulante se convierte en símbolo del artista que también busca el reconocimiento mediante su arte (sus trucos) y se ve confrontado a una dura realidad.

Fernand Pelez, Grimaces and misery [Muecas y miseria], 1888, Musée du Petit Palais, París

Al mismo tiempo, este motivo del saltimbanqui con el matiz melancólico me hacía pensar mucho en una serie americana fascinante que en aquella época emitía la televisión neerlandesa, Carnivàle, en la que se mostraba el mundo extraño y solitario de los acróbatas y los artistas ambulantes, o también, más recientemente, en la película neerlandesa Calimucho, que trata una temática similar.

Escena de Carnivàle, 2003

El protagonista de Carnivàle, Ben Hawkins, se ve inmerso en un mundo de personajes rocambolescos que recorren con un circo los Estados Unidos durante la Gran Depresión (la crisis de la década de 1930). La combinación de fascinación por los líos entre bastidores y las connotaciones místicas y misteriosas, como la magia, encajan perfectamente con el mundo de Picasso, quien, influido por sus amigos escritores Max Jacob y Guillaume Apollinaire, también entró en contacto con los aspectos mágicos y oscuros del simbolismo.

Ahora bien, todo esto ¿no es excesivamente nostálgico, no plantea demasiadas preguntas y no deja confuso el observador? En muchos casos, seguro que sí. Pero justamente constituye la gran fuerza, evoca misterios sin explicarlos detalladamente, seguramente toca una fibra sensible del observador. Es el mérito de estas obras de arte y de estas películas, ya que con estos temas supieron dirigir sentimientos de todos los tiempos, es decir, atemporales.»

Edwin Becker
Jefe de exposiciones del Van Gogh Museum, Amsterdam

No Comments Yet.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *


Captcha: *