El Blog del museo Picasso de Barcelona

Desvelando secretos

La organización de una exposición acostumbra a ser un proceso arduo y, a la vez, gratificante para las personas que trabajan en ella. El trabajo progresivo de selección de obras que sustenten la tesis y la localización y consecución de los préstamos, suelen deparar a comisarios y coordinadores tanto alegrías como decepciones. Cada obra conseguida provoca entusiasmo y euforia, mientras que las respuestas negativas deprimen y enfrían las expectativas.

En la gestación de la muestra Imágenes secretas. Picasso y la estampa erótica japonesa, las decepciones han sido pocas y muchas las alegrías. Basándonos en la percepción de ciertas similitudes compositivas entre las obras eróticas tardías de Picasso y las estampas japonesas y con la idea de «repensar a Picasso» -que es uno de los ejes de acción actuales en nuestro museo- hemos trabajado para dilucidar de qué manera reaccionó Picasso ante un estilo artístico que tanta influencia tuvo en los artistas de la segunda mitad del siglo XIX y principios del XX.

El reto era enorme, pues en la ingente literatura dedicada a Picasso apenas se encuentran referencias a este argumento. Más aún, el propio artista había declarado repetidamente que no le interesaba el arte japonés. Paradójicamente, guardaba en su colección 61 grabados japoneses de gran calidad, y algunos de ellos estuvieron colgados en los muros de su mansión de Mougins.

Para Picasso, arte y erotismo no podían desligarse1 y toda su obra está embebida de un fuerte componente erótico. Sin embargo, en dos períodos de su vida, durante sus años juveniles en Barcelona y París y al final de su vida, el erotismo se manifiesta más categóricamente. Por tal motivo, nuestra investigación se circunscribe a estas dos etapas, y, en ambas, hemos encontrado paralelismos estilísticos, compositivos, temáticos y técnicos con las estampas eróticas japonesas.

La localización de las obras ha supuesto una tarea detectivesca y progresiva, pues, al tratarse de dibujos o grabados de pequeño formato, no es frecuente encontrarlas en catálogos o páginas web que indiquen su paradero. En algunos casos, hemos tenido que rastrear los cambios de domicilio para llegar a nuestra meta.

Los criterios expositivos han venido marcados por la propia naturaleza de las obras, por su fragilidad y sus reducidas dimensiones. Uno de los problemas que más nos preocupaba era cómo evitar la dispersión visual que entraña colgar obra pequeña en unas salas de más de cuatro metros de altura. Tras varias y fecundas reuniones de trabajo con la diseñadora del espacio expositivo, Anna Alcubierre, y con el director del museo, Pepe Serra, optamos por disminuir el alcance visual mediante la fragmentación de las salas y la iluminación focalizada en las obras expuestas. El recorrido a través de ámbitos acotados, pero entrelazados entre sí, permite ir descubriendo de manera sutil y sensual las imágenes secretas que cuelgan de los muros.

Sin querer profundizar en el fenómeno del japonismo en Barcelona, tema que, a nuestro entender, merecería otra exposición, hemos creído oportuno mostrar unos sucintos ejemplos de la importancia de esta forma de expresión en el momento que la familia Ruiz Picasso se instaló en la ciudad y la respuesta que el joven artista dio a tal acontecimiento.

Al comparar los dibujos y caricaturas de carácter erótico de Picasso a principios de siglo XX, que son a la vez una crónica irreverente y autobiográfica de sus cuitas amorosas y un reflejo de sus fantasías sexuales, pudimos constatar cuánto se asemeja su iconografía a la de las más osadas estampas japonesas. Como ejemplo quisiéramos destacar las versiones que Picasso realizó de la famosa xilografía de Hokusai Buceadora y pulpo y compararlas con las variaciones realizadas por otros artistas, tales como Rodin, Rops, Knopff o Correa.

La obra del segundo período abordado, los años de vejez del artista, sorprende por su enorme carga erótica, la más explícita y libre de toda su producción y por el diálogo que Picasso entabla con las estampas japonesas de su propia colección, que presentamos por vez primera en una exposición pública. No resulta sencillo aportar nuevos conocimientos sobre Picasso, por eso resulta especialmente gratificante esta exposición: con ella ofrecemos una nueva mirada y una nueva lectura a las obras de Picasso mediante un sorprendente y enriquecedor diálogo con los maestros de la estampa erótica japonesa.

Malén Gual y Ricard Bru
Comisarios de la exposición

1 «El arte no es nunca casto, habría que prohibírselo a los ignorantes ingenuos, no poner jamás en contacto con él a quienes no estén suficientemente preparados. Sí, el arte es peligroso. O, si es casto, no es arte», Pablo Picasso, a Antonina Valentin: Picasso, París, Albin Michel, 1957, p.273.
5 Comentarios
  • Edu
    noviembre 6, 2009

    Una exposició increïble. M’encanta com estar muntada i explicada. Felicitats!

  • Philinda
    junio 2, 2011

    I feel so much happier now I unsdertand all this. Thanks!

  • Museu Picasso
    junio 3, 2011

    Thanks Philinda, we are glad that this post was useful to you!

  • solma
    junio 30, 2012

    hi i want to know how can i accept article for here

  • Museu Picasso
    julio 4, 2012

    Hi Solma, could you clarify your question, please? We haven’t quite understood it. Thanks!

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